Inseminación Artificial

La inseminación artificial intrauterina consiste en el depósito de los espermatozoides, una vez seleccionados, directamente en el útero; salvando así la barrera del canal cervical. Esta técnica está indicada en aquellas parejas que presenten un factor cervical (cervicitis, moco cervical de baja calidad), infertilidad inexplicada, factor masculino leve, infertilidad de origen inmunológico.

Para ello los ovarios se estimulan hormonalmente para producir folículos que contengan ovocitos. El seguimiento de la estimulación se realiza mediante ecografía y cuantificación de los niveles hormonales en sangre. Gracias a la ecografía determinamos el número y tamaño de los folículos y el grosor del endometrio, que nos orienta a sí está preparado para la implantación. La ovulación se induce mediante la inyección de la hormona Gonadotropina Coriónica Humana (hCG), liberándose el/los ovocito/s 36-48 horas después hacia las trompas. El semen de la pareja es recogido y procesado para seleccionar los espermatozoides de alta calidad 36 horas tras la inyección de la hCG.

El médico, gracias a un catéter que se introduce en la vagina y que atraviesa el cuello uterino, deposita los espermatozoides en el útero. Los propios espermatozoides son los que tras ascender por el útero hacia las trompas se encuentran con el/los óvulo/s fertilizándolos. Es así una técnica de Reproducción Asistida en vivo.